martes, 14 de noviembre de 2017

Con los brazos abiertos

Una persona pública hace una promesa y se ve abocado a tener que cumplirla, alojando en su casa a una gran familia de extranjeros. Y eso desemboca en una película divertida y atrayente. Es exagerada, sí, pero, como todas las buenas comedias, construye una caricatura muy reconocible, que, a pesar de su ligereza y de transcurrir en un mundo aparentemente pulido, limpio y burgués, no deja títere con cabeza. Y digo títeres porque podría ser un teatro de guiñol, por el tono, el guión y la dirección de actores, pero bien hecho y coherente. El resultado tiene buen ritmo y es muy entretenido, mantiene el interés y deja un buen sabor de boca, a pesar del barroco final.

Puntuación @cineEnCines: 7/10


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